Momo González y Martín Di Nenno vuelven a quedarse cortos en este arranque de tramo europeo. La pareja número 7 del Brussels P2 2026 cayó en octavos de final ante Juan Bautista y Lucas Campagnolo por 7-5 y 6-4, un resultado que pesa más por el contexto que por el marcador en sí. La noticia no es solo la derrota en Bruselas. La noticia es que llega una semana después de su salida temprana en NewGiza y empieza a dejar una lectura competitiva menos cómoda de lo esperado.
Un tropiezo aislado entra dentro de la lógica del circuito. Dos torneos seguidos quedándote fuera antes de tiempo ya obligan a mirar la pareja con algo más de exigencia. No para sentenciarla, pero sí para asumir que el arranque no está siendo el que debería para un dúo con este cartel y esta posición en el cuadro.
Qué pasó en Bruselas
Bautista y Campagnolo firmaron una victoria con bastante valor real. No eliminaron a una pareja fría o recién aterrizada en el torneo, sino a un equipo que venía de superar con solvencia su primera ronda ante Pablo Lijo y Pablo García por 6-3 y 6-2. Eso hace que el resultado de octavos gane algo más de peso: Momo y Di Nenno habían arrancado bien la semana, pero no consiguieron darle continuidad cuando el cuadro empezó a exigir más.
El 7-5, 6-4 deja una derrota en dos sets y sin margen para agarrarse a un desenlace caótico o a un partido completamente roto por detalles extraños. Bautista y Campagnolo entran así en cuartos con mérito propio y con una victoria que sí cambia su semana de verdad. Para ellos, el torneo se abre. Para Momo y Di Nenno, en cambio, vuelve a aparecer una sensación incómoda: la de estar saliendo demasiado pronto de torneos donde se espera bastante más recorrido.
| Pareja | Set 1 | Set 2 |
|---|---|---|
| Juan Bautista / Lucas Campagnolo | 7 | 6 |
| Momo González / Martín Di Nenno | 5 | 4 |
Qué lectura deja para Momo y Di Nenno
La lectura buena no es solo que hayan perdido en octavos. La lectura buena es que esta caída se suma a la del NewGiza P2, donde la pareja ya se había quedado fuera en su estreno. Ahí es donde empieza a cambiar la conversación. No porque dos torneos malos definan una pareja entera, sino porque dos semanas seguidas saliendo antes de tiempo ya no encajan tan fácil en la categoría de accidente.
Cuando una pareja con siembra alta no encuentra continuidad, la duda no tiene por qué ser dramática, pero sí razonable. ¿Está costando ajustar ritmos? ¿Está faltando jerarquía competitiva en los partidos que de verdad ordenan un torneo? No hace falta rellenar con respuestas inventadas para ver que el balance de estas dos últimas semanas se queda corto.
Además, el detalle importante es que Momo y Di Nenno no venían de una semana en la que todo hubiera sido negativo. Habían respondido bien en primera ronda en Bruselas. Por eso esta derrota en octavos deja una sensación algo más áspera. El problema no es no arrancar nunca. El problema es no conseguir sostener la semana cuando el cuadro sube de nivel.
Eso, en una pareja cabeza de serie número 7, pesa. No como condena, pero sí como señal. En este tipo de tramos del calendario, la diferencia entre una pareja asentada y otra todavía buscando continuidad suele estar justo ahí: en pasar de un debut correcto a una semana con más cuerpo. Y ahora mismo, Momo y Di Nenno no lo están haciendo.
Lo que conviene vigilar ahora
Lo siguiente no pasa por exagerar Bruselas como si fuera un punto de no retorno. Pasa por mirar si la pareja consigue cortar pronto esta secuencia y volver a meterse en rondas donde su ranking y su nivel esperado deberían colocarla con más frecuencia. Ese es el termómetro útil.
Mientras tanto, el torneo sigue y Bautista y Campagnolo se meten en cuartos con una victoria seria ante una de las parejas sembradas. Ese también es un dato importante de la jornada. Pero en clave de lectura general, lo que deja Bruselas es bastante claro: Momo González y Martín Di Nenno vuelven a caer pronto, y eso ya empieza a pesar en la forma de mirar su inicio de temporada.